Julia Child

La cocina según Julia Child o cómo volver a enamorarte de la cocina

A Julia Child también le costó. Nadie te dijo que esto era fácil.

Nadie te dijo que en este mundo no existe la mediocridad.

Sé que has visto (o verás) cosas culinariamente imperdonables dentro de una cocina premiada con una de esas famosas, peligrosas y polémicas estrellas Michelín. Olvídate del ego, de la trampa, del postureo y del show mediático que, desgraciadamente, hay entorno a la cocina (no de todas, por suerte). Trata de rescatar esos momentos en los que disfrutabas de olores y sabores, buscabas texturas, se te erizaba la piel cuando tu cabeza empezaba a volar después de asimilar conocimiento, saborea las  manchas de tus apuntes de la escuela y  dirígete a ese momento, rescata eso que nunca debiste perder: la pasión. 

Como en muchos otros oficios, en la cocina se pierde, a menudo, el foco, el fin último de esta disciplina: hacer disfrutar a los demás a través de la comida. No hay más, señores. Es eso. La cocina no es tener una, dos ni tres estrellas. No es vivir de la publicidad. No es tener un manager como si fueras Mick Jagger. Salir de casa entre flashes y hacer declaraciones a la prensa.

 

 

El cocinero, y esto es un pilar fundamental en el manifiesto de CookStorming, es un artesano, no un artista.

 

El cocinero no es el protagonista de esta película. Únicamente deben coexistir dos protagonistas: el plato que se sirve en la mesa y el comensal que tenemos enfrente. 

 

Por ello, para volver a anclarte al suelo de la vida real,  llevarte hasta el día en que decidiste formar parte de esta preciosa (y dura) profesión, removerte todo por dentro y que te teletransportes al origen, nadie más inspirador que esta mujer, que la enérgica Julia Child.

 

5 Frases Inspiradoras sobre cocina por Julia Child

Julia Child

 

1. «El único obstáculo real es el miedo al fracaso. En la cocina hay que tener una actitud del infierno.»

No me gustaría que este post se convirtiera en un texto de autoayuda. Pero déjame decirte, por experiencia propia, que no existen los límites. Los únicos límites que existen son los que te pones tú misma/o. A veces, para seguir avanzando en mi trabajo me hago esta pregunta: «Si ya supiera que todo va a salir bien, ¿qué haría?, ¿con qué me atrevería?». Cuando tengo la respuesta, mando a la m***** mis miedos y, simplemente, lo hago.  Esta es mi actitud del infierno.

 

2. «Nunca vas a saber todo acerca de cualquier cosa, especialmente sobre lo que amas.»

¿No es maravilloso? ¡No te aburrirás jamás!

Como sabes, no soy cocinera, aunque de tantas clases que escucho de fondo, dentro de poco me ganaré el título 😉 Cuando tienes pasión por algo no existe el final del trayecto. No hay letrero de The End. Aprendes cada día, de todo y de todos. De otros países, de otras culturas, sobre nuevos ingredientes, sobre el pasado, recreeando el futuro, jugando, escuchando, viajando, comiendo. Es tan amplio el mundo de la cocina y está tan integrado en nuestro día a día que es inevitable seguir creciendo aún sin darnos cuenta. Y es, precisamente, lo que más me gusta de la profesión, la inmensidad, la riqueza y la información tan infinita.

 

3.  «Este es mi principal consejo a la gente: Aprende a cocinar, prueba nuevas recetas, aprende de tus errores, no tengas miedo, y sobre todo diviértete.»

Sí. Ese es el fin último de trabajar en lo que te apasiona: la diversión.  Si no, ¿para qué? Perdería el sentido todo lo anterior.

 

4. «Uno de los secretos y placeres de la cocina es aprender a corregir algo si sale mal, y una de las lecciones es sonreír y aguantar si no se puede arreglar.»

Y aprender qué salió mal para no tener que volver a aguantar, añadiría yo. Pero sí, querida Julia, tienes razón.

La actitud es tan importante en cocina como la experiencia, las ganas o el talento. 

Tener disposición, una actitud positiva, una actitud autoexigente e inconformista. ¿Quién no quiere tener en su equipo a alguien así?

 

5.»Nadie nace un gran cocinero, se aprende intentando.»

Si pudiera le tatuaría esta frase a todos los alumnos de CookStorming, para que nunca caigan en la arrogancia, en el «yo soy», «yo hago», «yo sé». La humildad siempre por bandera, sólo así se llega lejos.

Errando, aprendiendo del de al lado, preguntando, metiendo la cuchara en todos sitios, rescatando desde la cocina de la abuela hasta la de aquella viejita que cocinaba delante nuestra en aquellas vacaciones por Italia. Viviendo la cocina desde su origen, desde lo más puro. No querer esferificar sin saber brasear. No querer cocinar foie sin haber trabajado mollejas. Avanzar sin saltar escalones es vital para tener solidez en el conocimiento. Sin conocimiento, darling, sólo eres un mezclador de ingredientes con mayor o menor acierto. Nada más.

Tu motor impulsor ante la monotonía, la apatía o la desilusión debe ser la formación, permitirte descubrirte un mundo nuevo que te abra nuevas posibilidades y te haga sentir de nuevo que te falta todo por descubrir y que sólo te has acercado a una ínfima parte de todo lo que te queda por delante.


 

Y tú, ¿cómo te reenamoras de tu profesión cuando crees que todo ha perdido el sentido? ¿A qué te agarras?

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